7
Siete
Carmen Ruiz Fleta
Dicen en el pueblo que una noche de invierno de no se sabe cuándo, ocho muchachas tramaron huir del secano a la búsqueda de aquel mar que un viejo vio una vez. Solo una de ellas regresó. Y por más que le preguntaron a la vuelta, nunca dijo qué les ocurrió a sus compañeras de escapada. Muda para los restos y anciana con quince años (pues su piel empezó a tornarse tronco de abedul) murió antes de llegar a la veintena.
Tiempo después y por casualidad, alguien encontró en el que fue su cuarto un papel manuscrito: “Imploráis al cielo, pidiendo agua o alguien a quien cobijar, desnudas como estáis. Siete alfiles indivisibles de huesudos dedos. Os creéis desgraciadas, y a pesar de veros así, mejor que yo estáis. Ojalá hubieran sido ocho los ladrones de almas”.
La historia se enredó pegajosa en la memoria de la gente. Intentaban olvidarla, pero nadie se atrevía a acabar con aquellos siete árboles (con sus siete sombras), que desde entonces custodiaban la entrada del pueblo presagiando el oscuro destino de sus habitantes.
miércoles, 19 de abril de 2017
domingo, 16 de abril de 2017
MATEMATICAS. NATURALES COMO TU. EL 6.
6
SEIS CANGUROS, SEIS
Javier Vázquez
Doña Clementina del Manzano vive en el número seis de la calle del Peral.
Seis días a la semana -lunes, martes, miércoles y jueves y sábados y domingos- se levanta, puntual como un reloj, a las seis de la mañana y seis minutos. Sin embargo, los viernes se despierta cuando faltan seis minutos para las seis de la mañana.
Nació el sexto día del sexto mes del año del primer mil novecientos que terminó en seis. A punto estuvieron sus padres de llamarle Seisimina; pero, como la abuela Ataulfa dijo que para nombres raros ya tenía bastante con el suyo, prefirieron que se llamara Clementina.
Y aunque sea una mujer centenaria, está hermosa y sanota como una lechuga. Todos dirían que su edad suma no más de seis veces seis. ¡Y no es para menos! ¡Ni para más!
Robusta como seis robles, desayuna cada día un buen tazón de leche, pan con aceite y una pieza de fruta cortada en seis pedazos. A veces es una manzana -como su apellido-, otras, una pera -como la calle donde vive-.
Desayuna con calma, pausada, reposada, y masticando seis veces cada bocado.
Llena de energía y sonriente, recoge después la cocina en un pispás. Y es que, cada mañana, cuando pasan sesentaiséis minutos de las seis, hay seis canguros que la esperan en la puerta contentos y saltarines.
Seis años llevan saliendo a correr juntos cada día. Bueno, correr correr, sólo corre Clementina; porque los canguros brincan, rebrincan, saltan y vuelven a saltar, igual que aquel seis inquieto y revoltoso que, en una voltereta, acabó convertido en nueve. Pero eso, mejor, te lo cuento otro día...
SEIS CANGUROS, SEIS
Javier Vázquez
Doña Clementina del Manzano vive en el número seis de la calle del Peral.
Seis días a la semana -lunes, martes, miércoles y jueves y sábados y domingos- se levanta, puntual como un reloj, a las seis de la mañana y seis minutos. Sin embargo, los viernes se despierta cuando faltan seis minutos para las seis de la mañana.
Nació el sexto día del sexto mes del año del primer mil novecientos que terminó en seis. A punto estuvieron sus padres de llamarle Seisimina; pero, como la abuela Ataulfa dijo que para nombres raros ya tenía bastante con el suyo, prefirieron que se llamara Clementina.
Y aunque sea una mujer centenaria, está hermosa y sanota como una lechuga. Todos dirían que su edad suma no más de seis veces seis. ¡Y no es para menos! ¡Ni para más!
Robusta como seis robles, desayuna cada día un buen tazón de leche, pan con aceite y una pieza de fruta cortada en seis pedazos. A veces es una manzana -como su apellido-, otras, una pera -como la calle donde vive-.
Desayuna con calma, pausada, reposada, y masticando seis veces cada bocado.
Llena de energía y sonriente, recoge después la cocina en un pispás. Y es que, cada mañana, cuando pasan sesentaiséis minutos de las seis, hay seis canguros que la esperan en la puerta contentos y saltarines.
Seis años llevan saliendo a correr juntos cada día. Bueno, correr correr, sólo corre Clementina; porque los canguros brincan, rebrincan, saltan y vuelven a saltar, igual que aquel seis inquieto y revoltoso que, en una voltereta, acabó convertido en nueve. Pero eso, mejor, te lo cuento otro día...
miércoles, 12 de abril de 2017
MATEMÁTICAS. NATURALES COMO TU. EL 5
5
Petirrojos
Miguel Mena
En 1975 arrasó en las pistas de baile una canción titulada “Fly, robin, fly”, en español, “Vuela, petirrojo, vuela”. La canción repite 9 veces la palabra robin y 18 la palabra fly. De hecho la letra solo consta de 2 frases: la del título y esta otra: “Up, up to the sky”, frase que se repite 3 veces, lo que hace que el término up se utilice un total de 6 ocasiones y se convierta en el tercero más usado en esta letra minimalista.
Los 5 petirrojos de la foto comenzarán pronto a volar. Es cuestión de dos semanas. Siempre que antes hayan sido bien alimentados, como parecen reclamar con sus picos abiertos al cielo. Cuando echen a volar abrirán sus bocas no solo para comer, también para cantar, algo por lo que tienen merecida fama. De hecho su canto pervivirá en el tiempo por los siglos de los siglos, cuando ya nadie recuerde a las 3 intérpretes del grupo Silver Convention, el grupo alemán que con su insistente invocación al petirrojo logró ser número 1 de la lista americana de éxitos durante 3 semanas. Sin duda, al menos musicalmente, la vez que los petirrojos han volado más alto.
Petirrojos
Miguel Mena
En 1975 arrasó en las pistas de baile una canción titulada “Fly, robin, fly”, en español, “Vuela, petirrojo, vuela”. La canción repite 9 veces la palabra robin y 18 la palabra fly. De hecho la letra solo consta de 2 frases: la del título y esta otra: “Up, up to the sky”, frase que se repite 3 veces, lo que hace que el término up se utilice un total de 6 ocasiones y se convierta en el tercero más usado en esta letra minimalista.
Los 5 petirrojos de la foto comenzarán pronto a volar. Es cuestión de dos semanas. Siempre que antes hayan sido bien alimentados, como parecen reclamar con sus picos abiertos al cielo. Cuando echen a volar abrirán sus bocas no solo para comer, también para cantar, algo por lo que tienen merecida fama. De hecho su canto pervivirá en el tiempo por los siglos de los siglos, cuando ya nadie recuerde a las 3 intérpretes del grupo Silver Convention, el grupo alemán que con su insistente invocación al petirrojo logró ser número 1 de la lista americana de éxitos durante 3 semanas. Sin duda, al menos musicalmente, la vez que los petirrojos han volado más alto.
domingo, 9 de abril de 2017
MATEMATICAS. NATURALES COMO TU. EL 4
4
CUATRO ES MÁS QUE UN NÚMERO
Antón Castro
Cuatro eran cuatro mis amores: Adelina, Isabel, María y Carmen. Las veía en el cine, cuando volvían del colegio; las veía en la verbena y las sacaba a bailar. Cuatro eran cuatro mis primeras pasiones y se fue quedando solo una: Carmen. Un día le dije: “¿Quieres bailar conmigo hasta el fin de la noche?” Nos mareamos con el ritmo, con la brisa, con un amor indeciso que aún no tenía ese nombre. Nos fuimos al mar y vimos cuatro barcos: Patache, Carolo, Gaviota y La Ilusión. Cuatro barcos de cuatro marinos o cuatro jóvenes capitanes. Recorrimos las tabernas del puerto: Mourelle, Las sirenas libres, Rompeolas y La Pulpería. No hay nada tan placentero como recenar. Tomamos cuatro pedazos de empanada, cuatro vinos Albariño y cuatro helados. Luego Carmen me dijo: “No sabes nada de mí. Acompáñame a mi casa”.
Allá fuimos. Estaba a la salida del pueblo, en una colina con impresionantes vistas hacia la ribera y los bosques misteriosos donde José, el explorador de los sueños y el niño alucinado de los Moreiras de Cuatrovientos, había visto cuatro lobos, cuatro águilas y dos serpientes que le parecieron infinitas. Subimos al patín del hórreo. “Mira bien. Ya esclarece el día. Desde aquí puedes contemplarse cuatros faros. Diferentes, altísimos, los dueños de la luz que vencen la noche y la niebla. Mamá dice que a veces pueden verse las costas de Irlanda”. De repente, desde el fondo de un cobertizo se acercó un perro. Carmen lo acarició: “Mi padre es cazador y tiene cuatro perros: Amancio, Merlín, Ariza y el más joven de todos, de apenas ocho meses, este, León”. León, como yo. Pensé que tenía algún derecho a hacerme ilusiones y me despedí a lo grande: con cuatro besos.
CUATRO ES MÁS QUE UN NÚMERO
Antón Castro
Cuatro eran cuatro mis amores: Adelina, Isabel, María y Carmen. Las veía en el cine, cuando volvían del colegio; las veía en la verbena y las sacaba a bailar. Cuatro eran cuatro mis primeras pasiones y se fue quedando solo una: Carmen. Un día le dije: “¿Quieres bailar conmigo hasta el fin de la noche?” Nos mareamos con el ritmo, con la brisa, con un amor indeciso que aún no tenía ese nombre. Nos fuimos al mar y vimos cuatro barcos: Patache, Carolo, Gaviota y La Ilusión. Cuatro barcos de cuatro marinos o cuatro jóvenes capitanes. Recorrimos las tabernas del puerto: Mourelle, Las sirenas libres, Rompeolas y La Pulpería. No hay nada tan placentero como recenar. Tomamos cuatro pedazos de empanada, cuatro vinos Albariño y cuatro helados. Luego Carmen me dijo: “No sabes nada de mí. Acompáñame a mi casa”.
Allá fuimos. Estaba a la salida del pueblo, en una colina con impresionantes vistas hacia la ribera y los bosques misteriosos donde José, el explorador de los sueños y el niño alucinado de los Moreiras de Cuatrovientos, había visto cuatro lobos, cuatro águilas y dos serpientes que le parecieron infinitas. Subimos al patín del hórreo. “Mira bien. Ya esclarece el día. Desde aquí puedes contemplarse cuatros faros. Diferentes, altísimos, los dueños de la luz que vencen la noche y la niebla. Mamá dice que a veces pueden verse las costas de Irlanda”. De repente, desde el fondo de un cobertizo se acercó un perro. Carmen lo acarició: “Mi padre es cazador y tiene cuatro perros: Amancio, Merlín, Ariza y el más joven de todos, de apenas ocho meses, este, León”. León, como yo. Pensé que tenía algún derecho a hacerme ilusiones y me despedí a lo grande: con cuatro besos.
miércoles, 5 de abril de 2017
MATEMATICAS. NATURALES COMO TU. EL 3.
3
TRES
Ángel Gracia
Tres pasos. Un bebé aprende a andar. Un paso, dos, tres, caída. Así cuenta la madre que sucedió la primera vez que le soltó las manos. Tres pedaladas. Un niño aprende a ir en bicicleta. Una pedalada, dos, tres, caída. Así cuenta el padre que sucedió la primera vez que dejó de sujetarlo. Tres sueños. Un adolescente tiene todas las noches los tres mismos sueños. En uno vuela sobre su barrio. En otro ama desesperadamente. En otro camina por un puente y de repente se cae al río. Así lo recuerda o cree recordarlo. En una vida caben tres vidas: volar, amar, caer. Ese bebé, ese niño y ese adolescente que todavía soy sabe ahora que en un pecho pueden latir tres corazones. Cuando estaba solo era cero. El amor me hizo uno y me convirtió en dos. Ahora seremos tres. Seremos nosotros los padres que cuenten los tres primeros pasos, las tres primeras pedaladas, las tres primeras sílabas. Le contaremos la historia de las tres manzanas, la historia de los tres fantasmas que visitaron a Mr. Scrooge, la historia de tres pícaros que engañaron al rey. Le contaremos la leyenda de las Tres Sorores. Un macizo y tres picos. Pediremos tres deseos al Genio de la Lámpara sabiendo que quizás nunca se cumpla ninguno. Un día oiremos cómo nos niega hasta tres veces.
TRES
Ángel Gracia
Tres pasos. Un bebé aprende a andar. Un paso, dos, tres, caída. Así cuenta la madre que sucedió la primera vez que le soltó las manos. Tres pedaladas. Un niño aprende a ir en bicicleta. Una pedalada, dos, tres, caída. Así cuenta el padre que sucedió la primera vez que dejó de sujetarlo. Tres sueños. Un adolescente tiene todas las noches los tres mismos sueños. En uno vuela sobre su barrio. En otro ama desesperadamente. En otro camina por un puente y de repente se cae al río. Así lo recuerda o cree recordarlo. En una vida caben tres vidas: volar, amar, caer. Ese bebé, ese niño y ese adolescente que todavía soy sabe ahora que en un pecho pueden latir tres corazones. Cuando estaba solo era cero. El amor me hizo uno y me convirtió en dos. Ahora seremos tres. Seremos nosotros los padres que cuenten los tres primeros pasos, las tres primeras pedaladas, las tres primeras sílabas. Le contaremos la historia de las tres manzanas, la historia de los tres fantasmas que visitaron a Mr. Scrooge, la historia de tres pícaros que engañaron al rey. Le contaremos la leyenda de las Tres Sorores. Un macizo y tres picos. Pediremos tres deseos al Genio de la Lámpara sabiendo que quizás nunca se cumpla ninguno. Un día oiremos cómo nos niega hasta tres veces.
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